¿Cuál será el impacto de las casas de cambio en la frontera?

 Con base en el Decreto de Emergencia Económica, el presidente de la República, Nicolás Maduro, autorizó el funcionamiento de casas de cambio en la frontera, así como la convertibilidad de bolívares por pesos y viceversa. “Ya no tendrá que ir nadie a Colombia y toda persona que esté en la frontera y necesite hacer sus cambios, podrán hacerlo en las casas de cambio que estoy creando en el marco de la zona económica fronteriza de desarrollo”, anunció Maduro.

 

¿Cuánto cuesta un bolívar en pesos? Para calcular el precio del bolívar en pesos hay que dividir la tasa de cambio oficial de Colombia entre la tasa de cambio oficial de Venezuela. En Colombia hay una sola tasa de cambio oficial (2.900), pero en Venezuela hay dos: Dipro y Dicom. Si se toma la tasa Dipro de 10 Bs/$, el precio es 2.900/10 = 290 pesos por bolívar. Pero si se toma Dicom, el precio cae a 2.900/670 = 4,32 pesos por bolívar.

 

Ante las distorsiones que genera un régimen de cambios múltiple, la Resolución 08 del Banco de la República de Colombia (Banco Central) autorizó a los cambistas en Cúcuta a fijar su propia tasa de cambio de pesos por bolívares, sin anclarse a las tasas de cambio oficiales de ambos países. Esto dio origen a cálculos poco transparentes que ha derrumbado el precio del bolívar a menos de un peso, con el consiguiente impacto en el dólar paralelo. Tal distorsión se erradicaría al unificar el régimen de cambios y fijar una sola tasa para el cálculo del precio del bolívar en pesos.

 

Ante el colapso del comercio binacional debido a la escasez de divisas, los presidentes Maduro y Santos autorizaron el intercambio comercial en bolívar/peso. Con la apertura de las casas de cambio en la frontera se espera que la triangulación bolívar/pesos/dólar se haga con base en la tasa Dicom. Teóricamente, con la tasa de cambio de Bs 1 =4 pesos y no Bs 1 = 1 peso que imponen en Cúcuta, los importadores venezolanos obtendrán más pesos por cada bolívar y así podrán comprar más dólares a una tasa de cambio implícita de 725 Bs/$, la cual resulta de dividir la tasa de cambio oficial de Colombia entre la tasa de cambio de pesos por bolívares en las casas de cambio en la frontera, 2.900/4 = 725 Bs/$.

 

- ¿Quién se beneficia? -

 

En el intercambio de bolívares por pesos confluyen diferentes actores: está el comercio legal que compite en desventaja con el contrabando; también está la economía criminal del narcotráfico, los traficantes de armas y las bandas de secuestradores; e, incluso, hay que considerar la demanda de empresas y profesionales que intentan proteger sus ingresos en bolívares y compran pesos que luego cambian por los dólares que no les vende ni Cencoex ni Simadi.

 

Y ahora hay que agregar las empresas autorizadas para importar productos a una tasa de cambio mayor, con tal de surtir el Programa de Abastecimiento Complementario (PAC). Estas empresas relacionadas con las gobernaciones de los estados fronterizos se verían muy favorecidas si aseguran que las nuevas casas de cambio les paguen por cada bolívar cuatro veces más pesos, los cuales utilizarían para importar con pesos desde Colombia, al amparo del acuerdo Maduro-Santos.

 

El consumidor final se beneficiaría de un aumento en la oferta de productos importados, siempre y cuando los precios se calculen con base en la tasa de cambio Dicom, en sustitución del dólar paralelo.

 

- ¿Cuál será el impacto? -

 

Con base en la relación entre las dos tasas de cambio oficial (2.900/670=4,32), el Gobierno fijó como tasa de cambio en la frontera 4 bolívares por peso. En las casas de cambio autorizadas se podrá comprar diariamente un máximo de $200 dólares en efectivo y $300 dólares por transferencia. Pero hay que dejar claro que esta medida no genera nuevas fuentes de divisas, cuestión que dependerá de la recuperación de los precios del petróleo, el aumento de las exportaciones no petroleras y el acceso al financiamiento internacional.

 

Tampoco tiene ninguna lógica económica que las personas naturales o jurídicas de Colombia que quieren comprar en Venezuela crucen la frontera para adquirir bolívares a 4 pesos, cuando en su propio país los cambistas se los venden a 1×1. Los venezolanos que tienen pesos tampoco los van cambiar a 4×1, si al otro lado de la frontera el cambio es de 1×1. Nadie en su sano juicio va a comprar bolívares a cuatro pesos en las nuevas casas de cambio, si en Cúcuta los venden a un peso.

 

El comercio ilegal y criminal seguirá operando a la tasa de 1×1, a menos que ejecute masivas operaciones de lavado de dinero y legitimación de capitales a través de la compra de bolívares a cuatro pesos, con el fin de justificar su procedencia y limpiar el origen ilegal de esos fondos.

 

Hasta ahora la única fuente legal para alimentar las casas de cambio en la frontera serían los pesos que acumulen las bombas de gasolina que venderán en moneda colombiana el combustible venezolano.

 

Mientras no se erradiquen los incentivos perversos de los subsidios a la gasolina y alimentos, mientras se mantengan los controles de cambio y de precios, y mientras se prolongue el régimen de cambios múltiples en lugar de crear un mercado libre de divisas, las nuevas casas de cambio en la frontera no tendrán dólares ni pesos y, por lo tanto, no podrán abatir la tendencia alcista del dólar paralelo.

 

Si el Gobierno colombiano deroga la resolución que permite fijar arbitrariamente el precio de bolívares en pesos, pero el Gobierno venezolano mantiene un férreo control de cambios, la demanda insatisfecha de divisas se trasladará al paralelo. Y si no se detiene la espiral inflacionaria que pulveriza la moneda nacional, las empresas y profesionales que facturan en bolívares correrán a refugiarse en el dólar y mantendrán una creciente presión sobre el mercado paralelo.

 

En vez de impulsar cambios sustanciales en la política cambiaria y de precios, el Gobierno cree que con la sola apertura de estas casas de cambio podrá derrotar la arbitrariedad de los cambistas en Cúcuta que fijan sin criterio técnico el precio del bolívar en pesos y especulan con el dólar paralelo. De hecho, el nuevo ministro de Economía y Finanzas, Ramón Lobo, aseguró que esta medida tiene el objetivo de “salvaguardar la moneda venezolana”. Al día siguiente de abrir las casas de cambio, el dólar paralelo subió de 3.300 a 3.600 Bs/$.