Posibilidad de pago adelantado impulsa bonos de Sidetur

Caracas Feb 05 (El Universal) El default o incumplimiento por parte de Sidetur de una de las condiciones previstas en la emisión de bonos se traduce en que los inversionistas pueden exigirle al gobierno venezolano, que en 2010 expropió la empresa, que cancele en los próximos sesenta días 75 millones de dólares que en condiciones normales debería pagar a lo largo de los próximos cuatro años.

 

Cada trimestre Sidetur debe cancelar a un grupo de inversionistas, que compró bonos de la compañía en 2006 intereses y una pequeña porción del capital depositando el pago en Deutsche Bank.

 

Si esto no ocurre Deutsche Bank utiliza un fondo de reserva que Sidetur está forzada a reponer en cinco días hábiles. Ocurrió que el fondo de reserva se utilizó y no fue repuesto, por lo tanto, Sidetur ha caído en incumplimiento, o default técnico.

 

Fuentes financieras señalan que los inversionistas con los bonos de Sidetur han comenzado a reunirse con bufetes de abogados y existe una alta probabilidad de que en los próximos días exijan el pago adelantado, de allí el alza en la cotización de los bonos.

 

Para que esto aplique basta que 25% de los inversionistas reclame el pago por adelantado. Sidetur solo podría librarse de este castigo si repone el fondo de reserva y más de la mitad de los inversionistas se conforma con este único paso.

 

Corredores de bolsa consideran que si en definitiva los inversionistas exigen el pago el Gobierno aceptará a fin de evitar que por una cantidad de dinero pequeña para las finanzas venezolanas se genere un ruido en el mercado que podría impactar futuras emisiones de bonos de Pdvsa o la República.

 

No obstante, el incumplimiento por parte de Sidetur podría tener consecuencias negativas en el sentido de que envía una señal al mercado de que las finanzas del país atraviesan por una etapa de poco control.

 

Analistas consideran que en el mediano plazo el Gobierno tendrá que recurrir a una emisión de bonos en dólares para cubrir parte del desequilibrio en las cuentas públicas.

 

La brecha entre ingresos y gastos se ubica en 18% del PIB de acuerdo con reportes de Barclays Capital y Bank of America, una magnitud que necesariamente obligaría a obtener financiamiento, recortar gasto y evaluar la posibilidad de nuevos tributos como el impuesto al débito bancario.