Brasil elevaría tasas de interés ante la amenaza inflacionaria

 BRASILIA Abr 17  (Reuters) - Brasil probablemente subirá sus tasas de interés desde mínimos históricos el miércoles, ya que la inflación amenaza con complicar una débil recuperación de la economía más grande de América Latina.

 

El banco central brasileño está bajo una fuerte presión para subir su tasa referencial Selic desde el actual 7,25 por ciento para recuperar sus credenciales de lucha contra la inflación, luego de que una escalada de los precios la llevó sobre el techo de la meta oficial de un 6,5 por ciento.

 

Operadores del mercado esperan que el banco eleve las tasas al menos en 25 puntos básicos este miércoles, en la primera alza desde julio del 2011. Gran parte de los economistas cambiaron sus pronósticos de una mantención de la tasa luego de que el jefe del banco central, Alexandre Tombini, apuntó el viernes a un inminente aumento del costo de endeudamiento.

 

Tombini dijo que el banco no tolerará una alta inflación y que vigilará "de cerca" los indicadores para tomar una decisión sobre la tasa. El uso de la frase "de cerca" fue tomado como un indicio de que las autoridades ya decidieron elevar las tasas de interés esta semana.

 

Tombini, un economista que realizó sus estudios en Estados Unidos, enfrenta la dificultad de equilibrar un alza de las tasas para bajar la inflación sin minar un esperado repunte económico para el próximo año, cuando la presidenta Dilma Rousseff pretende buscar la reelección.

 

"Por ahora, luchar contra la inflación se ha vuelto obviamente en la principal prioridad del Gobierno, llevando al banco central a empezar a elevar las tasas de inmediato", dijeron economistas de HSBC en una nota publicada el lunes, luego de cambiar sus previsiones a un alza de 50 puntos básicos de la tasa en lugar de una mantención.

 

La alta inflación comenzó a golpear a la economía real con una inesperada caída de las ventas minoristas durante febrero, ya que los brasileños mantuvieron algunos productos alimenticios diarios fuera de sus listas de compras.

 

El valor de los tomates subió más de un 120 por ciento en un año y ha sido el titular de varias publicaciones locales para ilustrar el fracaso del Gobierno para mantener la inflación a raya. En algunas partes del país, un kilo de tomates cuesta más que un kilo de carne bovina.

 

Los comediantes hacen chistes sobre Rousseff resbalando sobre los tomates, pero el precio del vegetal se ha convertido en un gran dolor de cabeza para la presidenta, pese a que mantiene una gran popularidad tras dos años en el cargo debido a una economía lenta pero estable y un desempleo históricamente bajo.

 

INFLACIÓN ELEVADA A FUTURO

 

El éxito de Rousseff en bajar el desempleo y elevar los salarios reales ha alimentado la inflación en un país marcado por años de hiperinflación en las décadas de 1980 y 1990. Nadie espera que la inflación se salga de control nuevamente, pero los precios podrían seguir altos durante años porque la demanda de algunos bienes y servicios supera a la oferta.

 

Rousseff ha luchado por vencer las presiones inflacionarias mediante la eliminación de impuestos a los alimentos básicos y la disminución de las tarifas eléctricas. También prometió invertir miles de millones de dólares para corregir los problemas de infraestructura que elevan los costos de producción en el país.

 

Sin embargo, su Gobierno ha mantenido un fuerte gasto y relajó las normas fiscales, elevando los precios y dejando al banco central básicamente solo en el combate contra la inflación.

 

Se cree que Rousseff, que también es economista, tiene la idea de que un alza de tasa es inevitable pese a que ha dicho que no apoya las acciones que enfrían la actividad para combatir la inflación.

 

Rousseff dijo el martes que el banco central puede elevar las tasas, pero que cualquier ajuste monetario será menor que en el pasado reciente, cuando la Selic trepó sobre el 26 por ciento y se convirtió en una de las tasas más altas del mundo.

 

Funcionarios gubernamentales temen que las expectativas de inflación minen la inversión en una economía que se arriesga a un tercer año de expansión mediocre. La economía brasileña creció un 0,9 por ciento el año pasado, muy lejos del pujante ritmo de un 7,5 por ciento del 2010.

 

La inflación subió un 6,59 por ciento en marzo y traspasó el techo de la meta por primera vez en 14 meses, ya que los precios de los alimentos siguieron altos. Brasil tiene una de las metas de más altas de la región, un 4,5 por ciento de inflación con dos puntos porcentuales de margen.

 

"Mantener las tasas sin cambios (...) sería desastroso para las expectativas de inflación, ya que acabaría con cualquier resabio de credibilidad en la lucha contra la inflación que le quede al banco", dijo el economista Marcelo Carvalho de BNP Paribas en una nota.

 

"Estamos más allá del punto de no retorno. El banco debe subir (las tasas) pronto", agregó.

 

La perspectiva de un aumento en la tasa ayudó a recortar las previsiones de los economistas para la inflación en el 2013. Un sondeo del banco central entre economistas mostró el lunes que las perspectivas de inflación anual cayeron a un 5,68 por ciento desde un 5,7 por ciento que se anticipaba la semana anterior.