Persiste escasez de alimentos con precios controlados

 Caracas Ene 8 (El Universal) La crítica situación de abastecimiento que persistió durante todo 2013 se ha mantenido durante los primeros días de este año. Los consumidores siguen peregrinando por los supermercados en busca de los alimentos básicos.

 

Los productos que tienen mayor problema son los que tienen precios controlados. Ese es el caso de la harina precocida de maíz, el arroz blanco, los aceites comestibles, el azúcar, la leche, el pollo, la carne, los quesos, entre otros.

 

En febrero de este año se cumplirán 11 años del control de precios, una medida que el Gobierno nacional ha jurado mantener para "proteger al pueblo" y "garantizar el acceso" a los alimentos.

 

La consecuencia de la medida ha sido todo lo contrario. El rezago de precios ha afectado las inversiones en la industria de alimentos, trayendo como consecuencia limitaciones en la oferta para cubrir la demanda de la población.

 

Fuentes del sector retail aseguraron que los despachos de alimentos hacia los supermercados fluyeron como estaba previsto en diciembre, y que no se han registrado contratiempos durante los primeros días de este año.

 

Sostienen que el "problema" es que los productos que deberían durar días en los anaqueles se agotan en pocas horas.

 

Atribuyen esta situación a la incertidumbre del consumidor de si conseguirá el producto en otra oportunidad y "a las mafias que se dedican a sacar productos de los supermercados para venderlos en el sector informal".

 

En estampida

 

La presencia de rubros básicos en los supermercados genera caos. Los consumidores se desesperan y hasta se pelean por el producto de la cesta básica que haya al momento de acudir a comprar.

 

Al Central Madeirense de Chacaíto llegaron ayer harina de maíz precocida, azúcar, leche en polvo, aceite y papel higiénico. El caos se generó cuando sacaron este último rubro del depósito.

 

"Ahí viene el papel" gritó uno de los presentes y enseguida todos los que pudieron se arrojaron sobre la paleta que venía cargada con los bultos. Unos encima de otros vaciaron los contenedores en cuestión de segundos.

 

Los empleados se disponían a sacar un segundo lote del papel higiénico y ante la avalancha de personas lanzaron los bultos al aire para que cada quien tomara lo que pudiera, y así pasó. Entre risas y carcajadas los consumidores lograron tomar uno o dos paquetes de papel.

 

Esta escena se repite cada vez que llega un rubro regulado a los supermercado. Esto ha derivado en que los comercios tomen medidas extraordinarias para vender estos productos.