El gobierno de calle anticipa otra oleada de gasto público

 Caracas Jun 20 (El Universal) El Presidente Nicolás Maduro anunció que hoy iniciará "la nueva fase del gobierno de eficiencia en la calle", una estrategia que anticipa una mayor inyección de gasto público y podría impulsar la inflación, que ya registra un salto de 60,9% en los últimos doce meses.

 

El exministro de Planificación, Jorge Giordani, reveló en la carta que publicó tras conocer su destitución que la primera fase del "gobierno de calle", donde el Presidente y sus ministros visitan municipios y aprueban recursos para satisfacer distintas necesidades, se caracterizó por el manejo desordenado del gasto.

 

Al referirse a este episodio del segundo semestre de 2013 Giordani señala a "los gastos aprobados por el gobierno de calle, decididos sin estudio previo, improvisados de hecho".

 

El ingreso proveniente de las exportaciones petroleras y la recaudación de impuestos no es suficiente para cubrir el aumento de los gastos del Gobierno, y por tanto, las cuentas públicas tienen un descuadre en torno a 15% del PIB.

 

Para continuar impulsando el gasto, a pesar del desajuste en las cuentas, la administración de Nicolás Maduro cuenta con un Banco Central que imprime bolívares sin respaldo y el endeudamiento de Pdvsa.

 

La inyección de bolívares impulsa la demanda en momentos en que la oferta no está en condiciones de responder porque la escasez de dólares obliga a recortar las importaciones y las empresas del sector privado sufren por la falta de materia prima, una ecuación que se traduce en el incesante incremento de los precios.

 

La devaluación

 

Todo apunta a que a la emisión de billetes que hace el Banco Central y al endeudamiento, se añadirá otra fuente de gasto.

 

El Gobierno contempla una nueva devaluación de la moneda a fin de obtener más bolívares por cada dólar proveniente del petróleo, algo que se traducirá en más recursos para los ministerios encargados de cumplir las promesas del gobierno de calle.

 

Además, la devaluación luce inevitable en un entorno donde las reservas en efectivo en el Banco Central no superan los 3 mil millones de dólares y la inflación dispara los precios, convirtiendo al dólar a 6,30 bolívares en la mercancía más barata después de la gasolina.

 

Entre los escenarios en evaluación figura eliminar por completo las importaciones a 6,30 bolívares y comenzar a hacerlas a un tipo de cambio de 10 bolívares por dólar.

 

También se contempla la posibilidad de realizar este cambio gradualmente, eliminando de a poco los productos que reciben el tipo de cambio de 6,30 bolívares a fin de no acelerar en mayor medida la inflación.

 

Con el tipo de cambio de 6,30 se importan alimentos básicos y medicinas, dos variables que inciden de manera determinante en la calidad de vida del estrato de menos ingresos.