Gobierno aumenta el control electrónico al consumidor

 Caracas Ago 27 (El Universal) El sistema biométrico que está en marcha y se aplicará en los supermercados y cadenas de farmacias a partir del 30 de noviembre, no contó con el visto bueno del Gobierno hace un año, cuando un mecanismo similar comenzó a aplicarse en el estado Zulia.

 

La medida estaba orientada a racionar la venta de alimentos por persona a una vez por semana, a través del registro de las personas con su número de identidad, con el fin de evitar el contrabando y estabilizar el abastecimiento.

 

"Esa no es la solución, un chip, un ticket, no. La solución es producir. Conciencia en el consumo de la familia. Yo rechazo absolutamente si hay algún funcionario, del tipo que sea, es una locura poner un chip de consumo. No es la solución del Gobierno revolucionario y socialista que yo presido", señaló Nicolás Maduro el 8 de junio de 2013.

 

El entonces ministro de Comercio, Alejandro Fleming, también rechazó la aplicación de dicho mecanismo y afirmó que era necesario buscar otros métodos para combatir el contrabando de alimentos hacia Colombia "sin que signifiquen penalizar a la población".

 

Un año después, el Gobierno anunció que llevará el programa piloto de control sobre la venta de productos básicos a otro nivel, agregando las huellas dactilares que serán revisadas cada vez que los venezolanos acudan a comprar, lo cual contradice su postura inicial.

 

El sistema biométrico se suma al aparato de control electrónico que se impone al consumidor, junto con la asignación de divisas para viajes a través del Centro de Comercio Exterior (Cencoex) y el chip para la compra de gasolina en los estados fronterizos que se aplica desde 2010.

 

El economista Ronald Balza, considera que el sistema biométrico está dentro de la concepción que tiene el Estado de controlar el consumo de la población.

 

"El Gobierno se retractó el año pasado, sólo que en este momento se siente fuerte para aplicarlo, pero ya es el tercer mecanismo de racionamiento electrónico que implementa. Es una medida para retrasar el aumento de los precios que tiene rato anunciando y no termina de concretarse", señaló.

 

Balza explicó que es impostergable que se permitan los aumentos que son necesarios en la economía como el precio de los alimentos, la gasolina, las tarifas eléctricas, entre otros, que es lo que va a frenar el negocio de la reventa y el contrabando. "Eso se corrige con mayor producción y precios que impidan que sea un negocio rentable", dijo.

 

"Si el Gobierno no reconoce eso, lo que se va a generar es más escasez y más corrupción", agregó el economista.

 

Apuntó que los controles son cada vez más rígidos, aunque el Gobierno está consciente de que existe un rezago y es necesario corregirlo.

 

"El Gobierno ha optado por instalar controles policiales en lugar de resolver los problemas. Está consciente del rezago de precios, pero no de las causas. No hay manera razonable de luchar contra la escasez y la inflación sino reconoce los precios y aplica medidas fiscales que son impopulares", aseguró el economista.

 

Sostiene que el sistema biométrico no va a eliminar el contrabando de productos y que la rigidez de los controles contribuirá a generar más distorsiones de las que ya existen.

 

"El problema de los controles es que ha sido una medida inútil, No hay incentivo a la producción. Eso ha traído escasez".