Auditoría refleja irregularidades en deuda del BES comprada por Bandes y Fonden

 Caracas Mar 6 (El Mundo) Una auditoría realizada al quebrado Banco Espírito Santo (BES) de Portugal detectó malos manejos en la deuda que gestionó esa entidad a dos mecanismos financieros venezolanos: el Bandes y el Fonden.

 

La auditoría realizada por la firma Deloitte a petición del Banco de Portugal refleja que la institución cometió "actos de gestión ruinosa" con la deuda de casi 330 millones de euros que adquirieron los dos mecanismos financieros al BES.

 

El análisis arroja que el BES emitió cartas de patrocinio (comfort letters) al Fonden y el Bandes en Venezuela para certificar que la deuda que compraron al Grupo Espírito Santo sería garantizada en caso de incumplimiento.

 

Esa acción refleja, según la auditoría, la falta de control interno y malos manejos que reinaban en la entidad ocho meses antes de su intervención.

 

El Banco Espírito Santo ignoró las órdenes del organismo supervisor financiero portugués, reflejando indicios de delitos, reseñó la agencia EFE.

 

Los técnicos encontraron en total treinta posibles infracciones de las normas impuestas por el supervisor bancario luso a partir de diciembre de 2013, cuando exigió a los administradores del BES -liderados por su presidente, Ricardo Salgado- que separaran la actividad de la firma de la del resto del Grupo Espírito Santo, al que pertenecía y que afrontaba severos problemas financieros.

 

Aparte de las acciones realizadas con el Fonden y el Bandes, la auditoría halló otros dos actos de "gestión ruinosa", dos créditos a administradores y empresas del Grupo que no cumplían con los requisitos así como tres ejemplos de falta de control interno en la entidad.

 

También se detectó que concedió financiación a compañías del Grupo Espírito Santo pese a la prohibición del regulador, e incluso la auditora revela que por el momento no le ha sido facilitado el acceso a documentación sobre una serie de operaciones de crédito.

 

Los técnicos de Deloitte señalan, asimismo, que los gestores del Grupo se saltaron las condiciones exigidas por el Banco de Portugal a través de las filiales bancarias en Panamá y Suiza, que siguieron concediendo préstamos a otras divisiones del conglomerado empresarial.

 

El informe de la consultora corresponde apenas al primer bloque de los cinco que componen el análisis pormenorizado que debe realizar a las cuentas del BES.

 

El Banco de Portugal requirió esta auditoría con el objetivo de "analizar la existencia de pruebas de práctica de actos por parte del BES o del Espírito Santo Financial Group que puedan ser considerados contrarios a la estrategia definida por el supervisor (...) para asegurar la reducción de los riesgos por la exposición a las entidades del ramo no financiero del Grupo Espírito Santo".

 

Los graves problemas financieros de este emporio empresarial -uno de los más importantes de Portugal- acabaron extendiéndose también al BES, que fue intervenido el pasado agosto por el regulador, al detectar irregularidades que llevaron a elevar las provisiones y con ello, multiplicar las multimillonarias pérdidas.

 

A la hora de pedir responsabilidades, todas las miradas se dirigen hacia Ricardo Salgado, uno de los hombres más ricos e influyentes de Portugal hasta la caída del Grupo Espírito Santo, donde era el representante de una de las cinco facciones familiares encargadas de su administración, cargo que compatibilizó con el de presidente del BES durante 22 años.

 

Por ahora, Salgado no ha sido acusado judicialmente por su gestión, aunque sí lo está por su presunta participación en una trama de evasión fiscal y blanqueo de capitales con epicentro en Suiza.