PNUD fomenta la equidad laboral entre géneros

 Caracas Junio 25 (El Universal) Representantes del Centro Regional para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se encuentran en Caracas, para dar a conocer lo que han denominado Sello de Igualdad de Género, a sectores público y privado del país.

 

Neus Bernabeu, especialista en Género del citado Centro Regional, explicó que esa propuesta -que data de 2009- persigue que los centros de trabajo certifiquen la promoción de la igualdad de oportunidades en hombres y mujeres.

 

"Nuestra experiencia", señaló la analista, "nos dice que todas las organizaciones tienen determinados sesgos de género, en la contratación o reclutamiento de mujeres, en las desigualdades salariales, en conciliación de la vida laboral y familiar, en las prácticas discriminatorias asociadas al acoso sexual. Ninguna organización se escapa de eso".

 

Bernabeu dijo que América Latina es pionera en este tipo de iniciativas. Y precisó que entre 2003 y 2005 en México y Costa Rica, se iniciaron estos programas dirigidos a propiciar un trato equitatito de géneros, después se unió Brasil.

 

Fue en 2009 cuando en el "PNUD identificamos estas experiencias, por innovadoras y por la ayuda que pudiera darse a otras personas y países", acotó, "las analizamos y a partir de entonces constituimos el Sello de Igualdad de Género, que empezó con 5 países de la región y ya va por 11". Panamá, El Salvador, Honduras y Nicaragua están en proceso de adaptación y la oficina de PNUD Venezuela mostró interés en difundir la iniciativa.

 

En minusvalía

 

La especialista del Centro Regional para América Latina y el Caribe del PNUD comentó que en la actualidad hay unas 1.700 empresas certificadas en la región. "La aplicación de este sistema sirve para modificar estructuras, o normas de funcionamiento dentro de las empresas u organizaciones; acabar con sesgos que se presentan al reclutar personal".

 

Detalló que son muchas las variables que inciden en la diferenciación que se hace en los empleos entre hombres y mujeres . "A veces son situaciones formales y otras tenues, como que, no contratamos en un puesto administrativo a mujeres, porque están menos preparadas para esa actividad.

 

También "los embarazos y el cuidado de los hijos son limitantes muy fuertes", añadió. "Eso inhibe a las mujeres a insertarse en el mundo laboral en igualdad de condiciones porque tienen que solucionar otra parte de sus vidas, que es el cuidado de sus dependientes; de allí que busquen jornadas reducidas porque eso les permite compatibilizar la vida laboral y la familiar".

 

Sin embargo, adicionó, ello impacta en los ingresos personales y familiares, consecuentemente en las prestaciones sociales de la trabajadora.

 

En el entorno regional resaltó que "mayoritariamente las mujeres son egresadas de universidades, obtienen formación más avanzada, pero a la hora de insertarse en el mundo laboral, siguen recibiendo un salario que, en promedio de América Latina, es 17% por debajo de los hombres. Hay países en que a veces alcanza al 30 o 40% de diferencia".

 

Refirió que pese a la alta calificación, las mujeres ocupan solo el 23% de cargos de alta dirección en las empresas.

 

La consultora observó que estas circunstancias están cambiando con rapidez. "La fuerza laboral femenina es de unos 100 millones de personas en la región. Un cuarto de esta población se ha insertado en el mundo laboral en los últimos diez años y la sociedad no está lista para esta transformación; ha hecho ajustes, pero falta una mayor corresponsabilidad" de los actores.